
La flor de loto nace de entre el barro para abrirse pura y perfecta, es de ahí de donde los budistas iniciaron su respeto y adoración a la imagen del loto. Los pétalos que se abren simbolizan el crecimiento espiritual. Representa renovación, perfección y simpleza. También representa el sol y la rueda del nacimiento y del renacimiento, ya que sus pétalos se abren al amanecer y se cierran cuando oscurece. Los budistas, que respetan profundamente esta flor, comparan sus cuatro virtudes: fragancia, limpieza, ternura y suavidad; con las cuatro virtudes del reino del Dharma (las enseñanzas del Buddha, El Iluminado): permanencia, regocijo, sí mismo y pureza. Simboliza la pureza de cuerpo y mente que crece sobre el barro de la tentación y el deseo. También es comparada con el corazón, y simboliza que todo lo creado lleva en su ser más interno, algo comparable a la flor de loto, desarrollándose. La flor que se alza sobre el agua es uno de los más antiguos símbolos, y de los más frecuentemente representados atributos de sus personajes humanos y celestiales. El loto sirve como asiento o trono para Buda o los Budas, indicando un nacimiento divino. Buda, nació con la habilidad de caminar y donde pusiera sus pies nacerían flores de loto.